Hemos
comenzado la clase de hoy recordando los contenidos y conceptos que
habíamos trabajado en la sesión anterior para asegurarnos de que
vamos por buen camino y afianzar lo que vamos aprendiendo. Al son de
la música y en forma de circulo realizamos movimientos mediante
palmadas, gestos y balanceando nuestro cuerpo, a través de
diferentes compases. El
compás de dos tiempos lo interpretábamos con una palmada y
chasqueábamos los dedos.
Con
el compás de tres tiempos, alternado palmada, palillos y palmadas en
ambas rodillas, hasta llegar al compás de cuatro tiempos, en este
caso tuvimos que alternar palmadas, palillos, palmadas en la rodilla,
y golpear el suelo con el pie derecho y la segunda vez que lo
repetíamos utilizando el pie contrario, es decir, el izquierdo.
A la hora de trabajar estos ejercicios hemos observado que sirven para tomar conciencia de nuestro propio cuerpo y de cómo puede servir como instrumento cualquier parte de él. La atención a la música que suena en la clase es importante para no perder el ritmo y ir realizando los movimientos adecuados en cada tiempo. Hemos podido observar como una melodía al cambiar de más rápido a más lento cambia su tempo.
Una vez que ya hemos repasado la clase anterior el docente pone una canción de Mozart, cual partitura se encontraba en la pizarra de la clase que representaba la parte de la canción que ibamos a tratar. Esta se componía de cuatro tiempos representados por A, B, C y D.
El
docente divide la clase en tres grupos y el primero de ellos tiene
que desplazarse realizando un gesto para cada compás. En la parte A
los alumnos iban andando de forma normal y luego andaban con los
brazos en el pecho cruzados. Seguidamente en el tercer compás los
alumnos iban colocando las manos en las caderas, en forma de jarra y
por último, lo hacían con los brazos alzados con una mano detrás
de la cabeza. El siguiente grupo, el compás A y C lo representaban
de forma normal por el espacio pero el compás B y D debían tomarse
de la mano del compañero que tuvieran al lado.
El
último grupo tenían que formar un círculo y bailar al compás de
la música, todos realizando los mismos pasos al unísono. En los
compases A y C, los alumnos cogidos de la mano debían danzar
entrelazando sus piernas, es decir cruzándonos al mismo tiempo que
andaban; una vez por delante y la otra vez por detrás. Y en los
campases B y D, tenían que andar todos unidos de las manos, dando
cuatro pasos hacia delante, donde alzaban los brazos y luego
retrocedían cuatro pasos hacia detrás, llegando así al punto de
inicio. En esta actividad trabajamos la coordinación y el trabajo
en equipo para poder mantener todos el mismo ritmo y que los
movimientos sean lo más parecidos posibles.
Lo
que nos llevamos de esta sesión es la discriminación entre
distintos compases, diversos movimientos que van ligados a la música
que aparece y respetar el ritmo que posee esta. Es necesario una
sensibilidad auditiva y un acercamiento a ella a través de todos los
sentidos. Así podremos transmitírselo a nuestros alumnos.
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