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jueves, 16 de mayo de 2013

6º Sesión: 15 de Marzo (Sebastián)


Hemos comenzado la clase de hoy recordando los contenidos y conceptos que habíamos trabajado en la sesión anterior para asegurarnos de que vamos por buen camino y afianzar lo que vamos aprendiendo. Al son de la música y en forma de circulo realizamos movimientos mediante palmadas, gestos y balanceando nuestro cuerpo, a través de diferentes compases. El compás de dos tiempos lo interpretábamos con una palmada y chasqueábamos los dedos.

Con el compás de tres tiempos, alternado palmada, palillos y palmadas en ambas rodillas, hasta llegar al compás de cuatro tiempos, en este caso tuvimos que alternar palmadas, palillos, palmadas en la rodilla, y golpear el suelo con el pie derecho y la segunda vez que lo repetíamos utilizando el pie contrario, es decir, el izquierdo.


A la hora de trabajar estos ejercicios hemos observado que sirven para tomar conciencia de nuestro propio cuerpo y de cómo puede servir como instrumento cualquier parte de él. La atención a la música que suena en la clase es importante para no perder el ritmo y ir realizando los movimientos adecuados en cada tiempo. Hemos podido observar como una melodía al cambiar de más rápido a más lento cambia su tempo.


Una vez que ya hemos repasado la clase anterior el docente pone una canción de Mozart, cual partitura se encontraba en la pizarra de la clase que representaba la parte de la canción que ibamos a tratar. Esta se componía de cuatro tiempos representados por A, B, C y D.

El docente divide la clase en tres grupos y el primero de ellos tiene que desplazarse realizando un gesto para cada compás. En la parte A los alumnos iban andando de forma normal y luego andaban con los brazos en el pecho cruzados. Seguidamente en el tercer compás los alumnos iban colocando las manos en las caderas, en forma de jarra y por último, lo hacían con los brazos alzados con una mano detrás de la cabeza. El siguiente grupo, el compás A y C lo representaban de forma normal por el espacio pero el compás B y D debían tomarse de la mano del compañero que tuvieran al lado.

 
El último grupo tenían que formar un círculo y bailar al compás de la música, todos realizando los mismos pasos al unísono. En los compases A y C, los alumnos cogidos de la mano debían danzar entrelazando sus piernas, es decir cruzándonos al mismo tiempo que andaban; una vez por delante y la otra vez por detrás. Y en los campases B y D, tenían que andar todos unidos de las manos, dando cuatro pasos hacia delante, donde alzaban los brazos y luego retrocedían cuatro pasos hacia detrás, llegando así al punto de inicio. En esta actividad trabajamos la coordinación y el trabajo en equipo para poder mantener todos el mismo ritmo y que los movimientos sean lo más parecidos posibles.

Lo que nos llevamos de esta sesión es la discriminación entre distintos compases, diversos movimientos que van ligados a la música que aparece y respetar el ritmo que posee esta. Es necesario una sensibilidad auditiva y un acercamiento a ella a través de todos los sentidos. Así podremos transmitírselo a nuestros alumnos.


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