En la clase de
hoy vienen a visitarnos dos profesionales austriacos. Nos traen
música de allí y han comenzado cantando una canción y nosotros
tenemos que acompañarles.
Al principio
imitamos ruidos comunes del día a día, para después seguir con una
canción en la que nos acompaña uno de ellos con su guitarra. Luego
trabajamos los distintos tonos con los buenos días en cuatro idiomas
y cada uno es acompañado por un gesto diferente. Primero lo
realizamos en un círculo grande formado por todos y luego dividido
en dos círculos más pequeños.
A continuación
nos pone una canción, cual partitura se encuentra en el proyector.
Nos enseña un baile para hacerlo todos juntos. Él lee la partitura
mientras que nosotros lo repetimos y el compañero nos acompaña con
el piano.
Lo siguiente en
trabajar es una canción de Mozart que vamos a acompañar con una
serie de movimientos escritos también en el proyector. Cada imagen
corresponde a un movimiento: palillos, palmadas, patadas, ruido, etc.
En el caso de los niños también pueden coger instrumentos.
La siguiente
partitura es trabajada a partir de la repetición de su letra y
acompañándola con diferentes movimientos. Vamos aumentando la
canción diciendo más veces “cucu” con los palillos como
acompañante que representa cosas que va perdiendo en la canción.
Seguidamente
divide la clase en diferentes grupos en los que cada uno dice una
parte del estribillo de la canción que él hace sonar con la
guitarra. En otra canción que nos presenta los chicos de la clase
le hacen de coro en algunas partes de ella, y luego las niñas
solamente realizan una parte.
La siguiente
canción es dedicada a los niños porque comentan que es muy fácil
para trabajar con ellos y nos enseña la partitura. Los chicos de la
clase deben acompañar con un movimiento algunas palabras de la
canción. Y luego una compañera sale y toca tres notas del piano.
Para finalizar
esta actividad otro compañero sale e imita el ritmo de la canción
con la subida y bajada de su cremallera. Con esto podemos observar
como cualquier objeto o parte del cuerpo nos puede servir como
instrumento mientras tengamos interiorizado el ritmo de la música.
Como despedida
nos deleita con una canción cantada con la guitarra y los alumnos le
acompañamos con las palmas. Ha sido una experiencia muy buena y muy
dinámica que nos hace aprender diferentes contenidos y conceptos sin
darnos apenas cuenta.
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